Atlas Austral

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Lunes, 12 de septiembre de 2005

El teatro se viste de fiesta: Katrina y una puesta en escena única.

Bueno, teatralicemos esta situación porque da para todo. Por supuesto, la parodia no deja de ser con el mayor de los respetos por las personas que han sufrido el terrible huracán, que hoy no tienen nada, y tampoco saben qué les deparará el destino, a dónde irán a parar, qué será de sus vecinos, sus amigos, su casa, etc.
Comienza la función. Desastre, conmoción internacional, desgarro ante las imágenes de la violenta tormenta (me pregunto por qué llevan nombres de mujer estas revoluciones de la naturaleza… ojo, puede ser bueno, no sé).
El barbudo Fidel muestra sus dientes blancos, ofrece una legión de médicos en bandeja de plata para que el comensal norteamericano, ofuscado en negar legitimidad al sistema político cubano, acepte –a regañadientes quizás- que en algo son buenos, que los necesitan para algo. ¿Bananas panameñas? ¿Especialistas en caos argentinos? Sin dudas de eso tenemos mucho. ¿Petróleo refinado de Venezuela? Chávez también encuentra en las bondades que la naturaleza la ha dado un motivo para mostrar que compite cabeza a cabeza con la Madre Teresa.
No creo que Bush haya podido apoyar la cabeza en la almohada con la facilidad que lo hacía hasta hace unas semanas, pensando en el rechazo al protocolo de Kyoto, las emisiones de polución de las grandes ciudades norteamericanas, la contaminación ambiental que produce la basura… y no conectar algo de todo esto con la violencia de la naturaleza en su propia tierra.
En realidad, no sé si existe conexión causal de algún tipo entre las mujeres alocadas que atacan el sur estadounidense y la polución del ambiente, pero al menos uno se detiene a pensar en la naturaleza y su importancia con estas cosas.
La farsa se completa con las imágenes, infaltables compañeras del dolor. Ríos de agua, víctimas desamparadas en los techos de sus hogares, una ciudad cubierta de barro, sólo recuerdos de la meca del jazz… Y claro, cómo no conmoverse, cómo no sentirse movilizado, cómo permanecer indiferente ante tanto sufrimiento.
Sin dudas que las expresiones de aliento y ayuda son loables y deseables. Quién pudiere escatimar en barriles de petróleo si tiene reservas como para apagar el caos que esta carencia genera. Quién no ofrecería sus bananas, cocos, maizales, leche en polvo o lo que sea que pueda contribuir a paliar el hambre. Cómo no enviar a profesionales de la medicina en un momento en que se los necesita con urgencia. Un voto a favor del compromiso, de la movilización.
Hubiese sido el peor de los teatros el silencio y ni hablar de esa risa que se regodea de la desgracia ajena.
Ahora bien, he aquí la nota de color que desentona. Grandes indiferencias hay, amén de Katrina, Ofelia o Úrsula. Y de verdad que son GRANDES, sin por ello restarles propiedad a éstas últimas.
El desastre humanitario en Sudán, el hambre en tantas regiones del mundo, la persecución en Chechenia, la droga casi de legal en circulación en todo el mundo, la violencia en Irak, la situación de desamparo de tantos sectores de nuestra sociedad… Grandes diferencias: salir de una casa caliente, bien vestido, educado y pasar, todos los días, delante de una villa con casas de chapa, heladas en invierno; cruzar infinidad de personas que piden limosna por la calle, conservar el parabrisas del auto limpio gracias al trabajo de un menor que lo hace con sonrisa inocente a cambio de unas monedas. Leer los diarios, sin más, y poder seguir viviendo.
En fin, es que se trata de un gran teatro, el show debe continuar, las funciones no se interrumpen. Ayer Irak, mañana Katrina…pasado? Actores y actrices de primera talla tras los cuales quedan otros tantos, igual de magnificentes, pero que escapan a las luces del teatro.
Concluyo -y no quisiera sonar contradictoria con las líneas anteriores-, pero prefiero al menos que haya función. Un voto porque no se cierre nunca el teatro, aún cuando no todos los actores estén en escena. Encuentro que es la puerta para que nuevas voces aparezcan en escena.Y al menos, actuar con las que tienen hoy un gran cartel.

Por: Thunderball | General | Comentarios (3) | Referencias (0)

Jueves, 08 de septiembre de 2005

Probando retorno

Problemas, -una manera no tan triunfal de darles la bienvenida a este espacio-, pero que no pueden faltar en un intento de atlas... Tan abstractos y concretos al mismo tiempo. Problemas.
¿Qué podría interesarle a Chiche Duhalde el destino del encuentro de Naciones Unidas a mediados de septiembre en Estados Unidos, para ver la posibilidad de eventualmente reformar –imagínense lo lejos que estamos de hechos concretos- la Carta que da forma a la organización? ¿Qué le puede importar, a la madre que se apostó, semanas pasadas, frente al rancho texano de Bush para llorar la muerte de su hijo y pedir el fin de la intervención a Irak, la violación de derechos humanos y el autoritarismo en Burma? ¿Por qué le interesaría más a Lula salvar el caos humanitario de Sudán cuando el que se hunde en caos de corrupción es su propio partido? ¿Cuánto sueño puede quitarle a un académico especialista en lengua inglesa del siglo XVIII, de Oxford, el problema de la falta de clases en la Universidad de Buenos Aires, o el retraso en el cobro de salario para los empleados del Teatro Colón? Y sin embargo probablemente a la mayoría nos inquieten estos problemas, incluso a Chiche, al profesor de Oxford o a Lula si leyeran este post. Problemas, un mundo de problemas, un universo infinito de problemas interconectados, y simultáneamente aislados, como en cápsulas.
¿Comunicación masiva? Sí, es cierto. Nos mantenemos informados al instante de las realidades más lejanas: explotan bombas en Londres, en India, Bengalore crece como polo de atracción tecnológica, Argentina ocupa el tercer lugar en el índice de países con más inflación… Pero de esto, poco nos afecta, poco hace que nuestras rutinas cambien, mucho nos conmueve, poco hacemos/ podemos hacer. Yo sigo desayunando tostadas, usted quizás fumando, otros, tal vez, haciendo gimnasia.
Son problemas, una realidad inocultable, una presencia fatal en nuestras vidas, y la constante evidencia de que aún sabiendo más y más, y hasta de más, no podemos ni comenzar a resolver los propios muchas veces. Merecen este espacio, corresponde darles una identidad individual en los primeros capítulos del atlas que escribimos –pocas pretensiones como ven-, porque en gran medida, es en estos espacios extraños de comunicación virtual que buscamos benditas soluciones a los problemas del mundo…. O al menos, los más escépticos, hacer catarsis y sentir que algo tiene sentido.
Bienvenidos entonces y esperemos que el viaje sea hacia un buen destino –al menos uno interesante- donde los problemas sean más que dolores de cabeza, o en realidad, menos que eso.

Por: Thunderball | General | Comentarios (3) | Referencias (0)

Lunes, 05 de septiembre de 2005

Encendiendo el micrófono.

Sin grandes presentaciones ni preámbulos pretenciosos, abrimos este espacio de reunión de dos estudiantes y una Licenciada en Relaciones Internacionales. Esta suerte de Atlas es Austral no tanto por las regiones y fenómenos a los que, esperamos, haga referencia, sino por el lugar desde que el se los mira.
Aunque las paredes estén todavía a medio pintar, y aunque el camino se hace al andar (y el blog al postear), encendemos los micrófonos.

Por: g m n | General | Comentarios (0) | Referencias (0)